Versos para colgar en la pared
En Versos para colgar en la pared Rosina se desnuda de avatares, férrea e impaciente. Una ilusión la persigue entre las calles, hasta que la hace suya, la toma de la solapa y la arrincona. La magia la envuelve, pulsa su nervio poético y alza vuelo a la conquista de la fantasía. Así nace esta obra cargada de nuevos horizontes, mares, viajes, arcoíris y adioses. En este vaivén poético hace su entrada Masami, cuyo nombre guerrero es Kakumei. Viene con su ropaje de antiguas leyendas, con alforjas ancestrales del Oriente y también con la espada samurái. El destino son las orillas del Callao, allí llegan sus ancestros desde la prefectura de Kagoshima, allí dejan sus huellas y la pujanza de su descendencia.
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